¿Crees lo que piensas?

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Veo que os ha gustado la última entrada de Byron Katie así que empezamos esta semana con otro texto de su último libro que he empezado a leer de nuevo. Gracias a todos los que me seguís desde hace tanto tiempo y bienvenidos los nuevos lectores de este blog. Espero que disfrutéis de su lectura tanto como yo compartiendo. 🙂 ❤

¿Has notado alguna vez que cuanto más buscas el amor más parece eludirte? ¿O que buscar la aprobación te hace sentir inseguro? Si lo has notado es por una razón. Porque buscar el amor y la aprobación es un modo seguro de perder la consciencia de ambos. Puedes perder la consciencia del amor, pero no el amor en sí mismo. El amor es lo que somos. Así que, si el amor es lo que somos, ¿por qué lo buscamos con tanto ahínco, y a menudo con tan pobres resultados? Sólo lo buscamos por lo que pensamos, es decir, por los pensamientos que creemos, que no son ciertos.

¿Qué es lo que pensamos sobre la búsqueda del amor, la aprobación y el reconocimiento? Pensamos que el amor y la aprobación de los demás son las llaves al reino, a todo lo bueno del mundo. Pensamos que buscar un romance nos traerá amor, un compañero sexual, intimidad a largo plazo, matrimonio y familia. Y pensamos que impresionar a la sociedad-intentando ganarnos la admiración de la gente adecuada-es la mejor forma de conseguir la fama, el bienestar y la satisfacción en nuestras vidas.

Así que pensamos que si tenemos éxito en nuestra búsqueda nos sentiremos en casa: a salvo, acogidos y apreciados. ¿Y que pasa si fracasamos? Estaremos sin casa, solos y olvidados. Si las cosas fueran así, no es de extrañar que la búsqueda sea tan temible y agotadora. No es de extrañar que un piropo pueda alegrarte todo el día y una palabra hostil pueda arruinártelo.

Los grandes miedos primarios rara vez alcanzan la superficie. Hay poca gente que realmente vaya por la vida pensando que está a punto de caer por los acantilados de la sociedad y desvanecerse. En vez de ello miles de pensamientos ansiosos aparecen a lo largo de todo el día: “¿Han notado mi presencia?”, “¿Por qué ella no sonrió?”, “¿He causado buena impresión?”, “¿Por qué no me ha devuelto la llamada?”, “¿Tengo buen aspecto?”, “¿Debería haber dicho eso?”, “¿Qué pensarán ahora de mí?”. Es una monitorización constante para ver si estamos ganando o perdiendo terreno en la gran carrera por el reconocimiento. Estas pequeñas dudas raramente se notan o se cuestionan y sin embargo desencadenan cientos de estrategias diseñadas para ganarnos el favor y la admiración, o simplemente para agradar. La creencia es que, a menos que la gente te apruebe, no vales nada.

La ironía es que la lucha para ganar amor y aprobación hace que sea difícil experimentarlos. Los buscadores crónicos de aprobación no se dan cuenta de que si son amados y apoyados, no es por sus esfuerzos sino a pesar de sus esfuerzos. Y cuanto más desesperadamente buscan, menos probable es que se den cuenta de ello.

¿Cómo abordamos este lío?

Pensamiento de las tres de la mañana: nada ni nadie me apoya

De repente te despiertas en medio de la noche, miras el reloj y deseas seguir dormido. Aparece un pensamiento: “¿Qué me va a pasar? Este mundo es frío e indiferente. No sé que hacer.” Estos pensamientos han sido desencadenados por un anuncio de planes de pensiones que viste anoche pero no te das cuenta. Y los siguientes vienen de un casete motivacional que recuerdas a medias: “No hay garantías en este mundo, no va a surgirte nada si no haces que surja.” Este pensamiento te produce un pequeño subidón, seguido de un bajón grande al recordar que la autoconfianza nunca te ha funcionado del todo. “Necesito tanto…Tengo tan pocos recursos para conseguirlo…Mis habilidades de supervivencia no son enormes, y casi siempre estoy fingiendo. Estoy solo y abandonado.” El siguiente pensamiento te brinda alguna esperanza: “Si pudiese simplemente conseguir más amor de mi familia y amigos, si una sola persona realmente me adorase, si mi jefe de verdad creyese en mí, entonces no estaría tan ansioso y podría contar con apoyo.” El pensamiento “nada ni nadie me apoya sin mi esfuerzo” es una de las creencias no cuestionadas y a menudo no conscientes que ponen en movimiento la búsqueda de amor y aprobación. Detengámonos un momento y exploremos su opuesto.

Revisión de la realidad a la luz del día: Todo me apoya

¿Sabes en qué se apoya tu existencia ahora mismo? Simplemente rasca la superficie de todo esto: supón que has desayunado, que te has sentado en tu silla favorita y que has cogido este libro. Tu cuello y tus hombros sostienen tu cabeza. Los huesos y los músculos de tu pecho soportan tu respiración. Tu silla soporta tu cuerpo. Tu silla se apoya en el suelo. El edificio en el que vives se apoya en la tierra. Varias estrellas y planetas mantienen a la Tierra en su órbita. En el exterior de tu ventana un hombre anda por la calle con su perro, ¿puedes estar seguro de que no está haciendo algo para apoyarte? Puede que trabaje en un cubículo rellenando papeles para la compañía de electricidad que hace que tus luces se enciendan.

Entre la gente que ves por la calle y las incontables manos y ojos que trabajan entre bastidores, ¿puedes estar seguro de que no hay nadie que esté apoyando tu existencia? La misma pregunta puede aplicarse a las generaciones de antepasados que te precedieron y a los varios tipos de plantas y animales que han formado parte de tu desayuno. ¡Cuantas conciencias improbables te permiten estar aquí!

Para explorar esto mira a tu alrededor y busca algo que puedas decir con seguridad que no te apoya de ninguna manera. Ahora considera de nuevo el pensamiento de las tres de la mañana: “Nada me apoya sin mi esfuerzo.” En este momento, ¿No sería más correcto decir: “todo me apoya sin mi esfuerzo?”. La prueba es que estás aquí sentado en tu silla sin hacer nada, siendo apoyado plenamente. ❤

Todo te apoya, lo notes o no, pienses en ello, o no, lo entiendas o no, lo odies o lo ames, estés triste o contento, dormido o despierto, motivado o desmotivado. Te apoya sin pedirte nada en compensación.

Ahora mismo sentado en tu silla respirando, date cuenta de que tú no estás haciendo tu respiración, sino que estás siendo respirado. Ni siquiera tienes que ser consciente de ello, no tienes que acordarte de respirar, porque se te está apoyando en eso también. Aunque tus requisitos para la existencia puedan ser complicados y enrevesados, se están satisfaciendo. En este momento no hay nada que tú necesites, nada que necesites hacer. Date cuenta de lo que sientes al integrar este pensamiento.

Ahora piensa en algo que no tengas. Estoy seguro de que puedes pensar en algo.

El pensamiento que te expulsa del Cielo

El pensamiento que te expulsa del cielo podría ser: “Estaría un poco más cómodo si tuviese un cojín”. O podría ser: “Sería más feliz si mi pareja estuviese aquí.” Sin ese pensamiento estás en el cielo, simplemente sentado en tu silla, siendo apoyado y siendo respirado. Cuando crees el pensamiento de que te falta algo, ¿qué experimentas? El efecto inmediato puede ser sutil: sólo una inquietud ligera mientras tu atención se aparta de lo que ya tienes. Pero con ese cambio en tu atención, renuncias a la paz que tienes estando sentado en tu silla. Buscando comodidad te has procurado incomodidad.

¿Qué ocurriría si consiguieses un cojín? Eso estaría bien (si tuvieses a mano un cojín). Podrías volver a encontrarte en el cielo. Podría ser justo lo que necesitas. O si tienes pareja, podrías descolgar el teléfono y convencer a tu pareja de que se una a ti, y puede que él o ella venga. Puede que fueses más feliz y puede que no, pero mientras tanto, ya te has quedado sin tu paz.

El pensamiento que te expulsa del cielo puede no tener que ver con la comodidad o la felicidad. Podría ser “estaría más seguro si…” o “si pudiese ser siempre como este momento…”, o podría ser el pensamiento sobre una taza de café. La mayoría de la gente está tan ocupada haciendo mejoras que no se da cuenta de que se han salido del cielo. Allá donde estén, algo o alguien podría ser siempre mejor. 😉

Entonces, ¿cómo regresar al cielo? Para empezar, sé consciente de los pensamientos que te alejan de él. No tienes que creer todo lo que tus pensamientos te digan. Simplemente familiarizarte con los pensamientos particulares que empleas para privarte de la felicidad. Al principio puede resultarte extraño empezar a conocerte de esta forma, pero familiarizarte con tus pensamientos estresantes te enseñará el camino de vuelta a casa para conseguir todo lo que necesitas.

Fuente: “Necesito que me quieran, ¿es eso verdad?” de Byron Katie.

Hoy terminamos con otro de esos vídeos que a pesar de que lo he visto un montón de veces siempre me conmueven y arrancan alguna lagrimita.

Recuerda que la vida son una sucesión de momentos, y que depende de ti como los vivas. 🙂

¡Sed felices! 🙂 ❤

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***Recordaros que hacemos sesiones de liberación emocional, de liberación del cuerpo-dolor. Puedes ver las diferentes modalidades en el apartado de “SESIONES” de esta página. También podrás beneficiarte de las “Promociones” que están ahora mismo disponibles tanto para adultos como para niños y adolescentes.

***Recordaros que en el apartado “AMOR” de esta página compartimos diferentes herramientas (libros, enfoques, prácticas, meditaciones, vídeos,…) para ayudarnos a recordar el sistema de pensamiento del amor 

***Recordaros también que en el apartado “MILAGROS” la idea es acompañar en ese proceso del miedo al amor a través de cursos on-line y alguna otra plataforma que nos ayude a introducirnos en la metafíca (conceptos) y sobretodo la práctica de Un Curso de Milagros, y a facilitarnos el camino.

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