El árbol que no sabía quien era

The tree in the forestFotografía: Jocke Bergland

Ya estamos a miércoles y volvemos con una nueva entrada que espero os parezca interesante. Lo bueno de tener varios blog es que siempre puedes volver a alguno de ellos y compartir, como en este caso, un texto que escribiste hace tiempo pero que sigue igual de actual. 🙂 😉

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales.

Todo era alegría en el jardín; y todos ellos estaban muy satisfechos y felices. Excepto por un solo árbol, profundamente triste.

El pobre tenía un problema: no daba frutos. “No sé quién soy,” se lamentaba.

– Lo que te falta es concentración,- le decía el manzano,- si realmente lo intentas, podrás tener deliciosas manzanas. ¿Ves que fácil es?

– No lo escuches,- exigía el rosal.- Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son?

Y desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

-No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. ES tu enfoque lo que te hace sufrir.

“No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo. Conócete a ti mismo como eres. Y para lograr esto, escucha tu voz interior.” Y dicho esto, el búho se fue.

“¿Mi voz interior…? ¿Ser yo mismo…? ¿Conocerme…? ” Se preguntaba el árbol desesperado. Y se puso a meditar esos conceptos.

Finalmente, de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior diciéndole:

“Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros y belleza al paisaje. Eso es quién eres. ¡Sé lo que eres! Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces todo el jardín fue completamente feliz, cada quien celebrándose a sí mismo.”

Uno de los factores que más sufrimiento nos provoca es el compararnos con los demás, ya que por lo general salimos perdiendo. Miramos alrededor y evaluamos nuestra experiencia según patrones ajenos ya sean estos de nuestros padres, amigos, maestros, etc. Escuchamos la opinión de los “expertos” sobre lo que se debe hacer, sobre lo que necesitamos, lo que es “bueno” o lo que debemos abandonar, y aunque en ocasiones lo intentamos con todas nuestras fuerzas y seguimos sus consejos, al final nos alcanza una gran frustración ya que parece que eso que a ellos les parece tan fácil no lo es para nosotros. Entonces nos dicen que no lo hemos hecho con la suficiente intención o que necesitamos más disciplina o esfuerzo, y el problema es que nos lo creemos. ¡Vamos que no lo has intentado lo suficiente! Y al entrar en el juicio contra nosotros mismos, ¡cerramos nuestro corazón y dejamos de escucharnos! 😦

No creo, sinceramente, que sea una cuestión de más esfuerzo como en ocasiones nos hacen (o hacemos) creer. Todos quien más y quien menos nos hemos puesto manos a la obra en múltiples ocasiones, hemos empezado con ilusión proyectos, o libros, hemos asistido a cursos, nos hemos puesto “deberes”, hemos iniciado la acción con ganas incluso, para por el camino ir perdiendo la motivación y la energía. Eso que podría parecer un “problema” quizás no lo sea tanto. 😉

Imagínate como dice el cuento que tú, que no sabes quien eres, observas un rosal y piensas: ¡Qué bonito! ¡Me gustan sus flores! ¡Me encanta su olor! Debe de ser bonito ser rosal ya que él parece feliz mientras que yo no me siento muy bien. Y además mira al resto de las personas, a todas parece que les gustan los rosales. ¡Vale! Voy a ser rosal…. Entonces te ilusionas porque piensas que has encontrado lo que llevabas tanto tiempo buscando. ¡Vas a ser un rosal!

El rosal te dice: claro ser rosal es lo mejor del mundo. ¡A todo el mundo le gustan los rosales! ¡Y somos muchos! ¡Es muy sencillo ser rosal! Simplemente tienes que “creerte” que lo eres, “visualizarte” con hermosas rosas y sentir el perfumes de tus flores. Tienes que hacer esto todos los días, sintiéndolo. 😉

Empiezas a poner tu intención en ser un rosal, un día y otro… te cuesta y parece que no te sientes tan bien como se supone que deberías sentirte pero piensas que es normal, sólo hay que insistir un poco más. E insistes…

Miras al rosal y parece que no hace nada, y piensas que algo debes estar haciendo mal para que te cueste tanto trabajo ser como él. ¡Vale, quizás tengan razón y sea un poco perezosa (vaga, tonta, pon aquí el adjetivo que prefieras), igual no le pongo el suficiente entusiasmo…!

Pero a pesar de tu buena “intención”, poco a poco vas perdiendo motivación y energía…hasta que al final abandonas con un gran peso en tu corazón por no haber sido capaz de convertirte en rosal cuando alrededor parece que otros ya lo han conseguido.

En ocasiones te esfuerzas tanto que al final te conviertes en rosal para darte cuenta al final de que eso que parecía tan estupendo en los demás a ti no te trae la satisfacción que esperabas. Eres un rosal, pero no te sientes como esperabas sentirte. Y el vacío sigue…

Lo que en principio parece como un problema, no haber sido capaz de convertirte en rosal, puede que no lo sea en absoluto. ¡Sobretodo si como en el cuento eres un roble! Todos esos obstáculos en el camino pueden ser simplemente indicadores de tu voz interior para que abandones ese camino y te rindas a lo que ERES en lugar de a lo que deberías SER.

Así que como dice el cuento, sólo cuando cierres los oídos y los ojos a todo lo ajeno y conectes con el silencio que hay en tu interior, tu corazón empezará a hablarte en tu propio lenguaje. Y será perfecto para ti. ❤

Fuente: Vivir en la Luz

La fotografía que acompaña a este artículo tiene una historia muy curiosa. Cuando el ciclón “Gudrun” arrasó el sur de Suecia en el 2005, dejó a unas 100.000 personas aisladas y sin electricidad. Y millones de árboles caídos. El fotógrafo, Jocke Bergland, que se especializa en fotografía aérea, voló días después sobre la región de Småland fotografiando la devastación y se encontró con este asombroso roble gigante casi perfecto dibujado en el terreno.

El tronco, las ramas y el follaje se crearon por la combinación de los vientos huracanados y las cicatrices dejadas por las maquinaria forestal que recuperaba la madera.

“Era como si el cielo hubiese enviado un mensaje a la industria forestal recordando que árboles de hoja caduca, como los robles, hubiesen soportado mejor los vientos que los pinos.” 🙂 😉

Y terminamos con dos vídeos de la película “Come, reza, ama“. Si no has leído el libro de Elizabeth Gilbert te lo recomiendo. También la película, pero prefiero el libro. Una valiente novela autobiográfica que nos enseña qué podemos conseguir cuando elegimos la felicidad. Un viaje de autodescubrimiento a través de tres países: Italia, India y Bali. ❤

 

¡Sed felices! 🙂 ❤

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***Recordaros que hacemos sesiones de liberación emocional, de liberación del cuerpo-dolor. Puedes ver las diferentes modalidades en el apartado de “SESIONES” de esta página. También podrás beneficiarte de las “Promociones” que están ahora mismo disponibles tanto para adultos como para niños y adolescentes.

***Recordaros que en el apartado “AMOR” de esta página compartimos diferentes herramientas (libros, enfoques, prácticas, meditaciones, vídeos,…) para ayudarnos a recordar el sistema de pensamiento del amor 

***Recordaros también que en el apartado “MILAGROS” la idea es acompañar en ese proceso del miedo al amor a través de cursos on-line y alguna otra plataforma que nos ayude a introducirnos en la metafíca (conceptos) y sobretodo la práctica de Un Curso de Milagros, y a facilitarnos el camino.

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