Dar y recibir

todo está bien

Ilustración: Agustina Guerrero

Estamos a miércoles de nuevo y esta semana está siendo bastante gris en Madrid, aunque el frío todavía no ha venido a visitarnos. Se acerca una de las fechas del año que más disfruto, La Navidad. Me encantan las calles llenas de luces, los árboles que cada año se colocan en plazas y los villancicos (si, reconozco que soy una “friki”). No siempre fue así, aún recuerdo cuando odiaba estas fechas, pero eso ya es pasado… Todo depende de nuestro estado de ánimo. Cuando estamos felices, todo lo vemos desde esa perspectiva, del mismo modo cuando nos sentimos decaídos o tristes o aburridos, todo se tiñe de esa misma tonalidad. 😉

Hoy volvemos a uno de mis autores favoritos, Paul Ferrini. Ya compartí textos de su libro, “Los doce pasos del perdón“, y hoy volvemos con otro texto de su libro, “Las llaves del Reino“. ¡La editorial “Grano de Mostaza” debería contratarme por todos los libros que comparto de su catálogo! Espero que lo disfrutéis. 🙂 ❤

Las llaves del Reino

La mayoría de nosotros queremos ser los primeros para recibir amor, pero pocos queremos ser los primeros en darlo. Para dar amor, debes localizarlo dentro de ti mismo. Tienes que hundir profundamente tus raíces. Debes sumergirte en la fuente. Tal vez medites. Tal vez pasees por el bosque o junto a un arroyo. De algún modo, te aquietas. De algún modo, te abres a recibir la energía del amor.

Abres tu corazón tal como abres tu la boca para recibir el aire que respiras. Y cuando el corazón se abre a recibir, devuelve automáticamente el amor. Está diseñado para dar y recibir, de la misma manera como los pulmones están diseñados para tomar y expulsar el aire. El corazón no puede recibir amor sin devolverlo.

El amor es un sistema circulatorio. Es como la sangre que fluye dentro y fuera del corazón, o el aire que fluye dentro y fuera de los pulmones. Se sustenta y se perpetúa a sí mismo. Una vez que estás en el flujo del amor, no tienes que pensar en él. Simplemente ocurre, como respirar.

El reto, para la mayoría de nosotros, consiste en encontrar el modo de localizar la Fuente del Amor dentro de nuestra conciencia. Esto implica tomar conciencia de una presencia de cuya existencia antes no nos habíamos percatado.

Tomar conciencia del amor es como tomar conciencia de tu respiración. Respiras, pero no eres consciente de estar haciéndolo. Amas, pero no eres consciente de estar amando.

De modo que llevas tu atención hacia tu corazón. Respiras hacia el corazón. Suavizas tus defensas. Te quitas tu armadura emocional. Te permites relajarte y sentirte seguro.

Te recuerdas que eres inocente y que estás bien tal como eres. Te deshaces de toda la presión y simplemente respiras y eres. Aceptas y celebras el momento tal y como es. Sientes gratitud por la respiración, gratitud por el don de la vida. Te abres al flujo del universo, en ti y a tu alrededor. Te permites conectar.

Por supuesto que nunca puedes estar realmente desconectado del universo en el que vives, pero sí ser por completo inconsciente de tu conexión. No te es posible estar desconectado del amor y, sin embargo, puedes ser completamente inconsciente del amor que vive dentro de ti.

De modo que, a medida que te estableces en tu inocencia, te relajas y respiras, y te haces cada vez más consciente de tu conexión con todo lo que es. Ya no te sientes separado. Ya no te sientes en desacuerdo contigo mismo ni con nadie más. Te hundes en el río del amor.

Siempre ha estado ahí, pero tú no eras consciente de él. Incluso mientras caminabas por sus orillas, no oías al río del amor hablarte, acariciarte, celebrarte. Sin embargo, hoy lo sientes. Ahora te bañas en las aguas frescas del río. En este momento sabes que eres más de lo que creías ser.

Que formas parte del gran flujo de la vida que trasciende la conciencia de tu ego y te conecta con todo lo que es. Ahora no hay diferencias, no hay separación entre tú y lo que es. Estás habitando dentro de todo lo que es y ello está habitando dentro de ti.

Ciertamente, el dentro ya no existe más. Lo grande y lo pequeño ya no existen. No más fronteras entre seres. Dar y recibir no están separados ni son secuenciales, sino que están unidos y son simultáneos. El universo es absolutamente asombroso, y tú eres asombroso y exquisitamente hermoso.

A medida que te sientes seguro en tu espacio, contento de ser quien eres, respirando e intercambiando amor con todo lo que es, te llega la revelación de que tu esencia es el amor. Amor es quien tú eres. ❤

No puedes ser ninguna otra cosa.

Práctica Espiritual

La primera práctica espiritual es simple, pero muy poderosa. Te invito a empezar a usarla a lo largo del día. Cuando te olvides de quién eres y tu conexión con la Fuente del Amor esté encubierta o atenuada, usa esta pregunta transformadora para recuperarla. Pregúntate: “¿Me estoy amando a mí mismo en este momento?”

Deja que la pregunta se hunda profundamente en tu alma y respóndela honestamente. Si la respuesta es sí, celebra tu conexión con todo lo que es y continúa con tu extraordinario proceso de dar y recibir amor. Si la respuesta es no, entonces simplemente recuérdate que estás aquí para darte amor a ti mismo cuando no te sientes amado. Estás aquí para darte aceptación a ti mismo cuando te sientes juzgado o rechazado. Para perdonarte a ti mismo cuando sientes que has dicho o hecho algo hiriente, para ti mismo o para los demás. Tú estás aquí para traer amor, no para traer juicios. Estás aquí para acogerte a ti mismo delicada y compulsivamente, como una madre acoge a su bebé, no para condenarte ni para encontrarte defectos ni para fustigarte de ninguna manera.

Cuando no estás amándote a ti mismo, la pregunta transformadora te recuerda que lo que necesitas es amor y que solo tú puedes dártelo. Tú eres quien aporta amor a tu propia experiencia. Nadie más. Los demás pueden amarte o no amarte. No puedes hacer nada respecto a eso. No puedes depender de los demás para conseguir amor. Tú eres el que aporta amor. Deja que la pregunta te ancle en la primera responsabilidad existencial de tu encarnación. Tú eres el que aporta amor a tu propia experiencia. Nadie más.

Cierra los ojos y respira hondo. Escucha cómo te hablan las aguas del río. Déjate hundir en ellas. Tú y el río no estáis separados. Tú eres el río. Tú eres la Fuente del Amor. ❤

Fuente: Paul Ferrini, Las llaves del Reino

Y hoy terminamos con una canción de Nacho Cano titulada “La Fuente del Amor“. Me gusta mucho tanto su etapa en Mecano, como en solitario. Es una persona de una gran sensibilidad que sabe como nadie trasmitir emociones a través de sus canciones. 🙂 ❤

Aquí y ahora soy, una sirena que cayó en la Fuente del Amor….

¡Sed felices! 🙂 ❤

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***Recordaros que hacemos sesiones de liberación emocional, de liberación del cuerpo-dolor. Puedes ver las diferentes modalidades en el apartado de “SESIONES” de esta página. También podrás beneficiarte de las “Promociones” que están ahora mismo disponibles tanto para adultos como para niños y adolescentes.

***Recordaros que en el apartado “AMOR” de esta página compartimos diferentes herramientas (libros, enfoques, prácticas, meditaciones, vídeos,…) para ayudarnos a recordar el sistema de pensamiento del amor 

***Recordaros también que en el apartado “MILAGROS” la idea es acompañar en ese proceso del miedo al amor a través de cursos on-line y alguna otra plataforma que nos ayude a introducirnos en la metafísica (conceptos) y sobretodo la práctica de Un Curso de Milagros, y a facilitarnos el camino.

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