Las dos evaluaciones

Tienes, pues, dos evaluaciones conflictivas de ti mismo en tu mente, y ambas no pueden ser ciertas. (T-9.VII.4:1)

Cuentan que en cierta ocasión el gran tenor Enrico Caruso sufrió un ataque de miedo escénico.

Los espasmos causados por el miedo intenso le provocaron contractura en los músculos de la garganta.

Sentía sus cuerdas vocales paralizadas, inútiles.

Se quedó entre bambalinas, ya vestido para actuar, con el rostro empapado en sudor.

Se suponía que iba a salir a cantar al escenario en tan solo unos momentos ante una multitudinaria y expectante audiencia.

Tembloroso dijo: No puedo cantar. Se van a reír de mí. Mi carrera está acabada.

Se dió la vuelta para regresar a su camerino, pero de repente se paró y gritó:

“Mi pequeño yo está intentando matar a mi Gran Yo”.

Se giró hacia el escenario otra vez y se irguió más alto:

“Sal de aquí, ordenó, dirigiéndose a su pequeño yo. El Yo Grande quiere cantar a través de mío”.

Empezó a gritar:

¡Fuera, fuera, el Yo Grande va a cantar!”

Cuando sonó la llamada, salió al escenario y cantó de forma magestuosa y gloriosa.

Cautivó a la audiencia.

Algo que probablemente ya hayas experimentado es que a medida que vas estudiando el Curso y empiezas a prestar atención a la Voz del Amor en tu mente, el ego, el yo miedoso, empieza a ponerse nervioso porque siente que su existencia está siendo amenazada.

Hace unos años cuando me dedicaba al coaching se pusieron en contacto conmigo para hacerme una entrevista en la televisión.

El día que iban a grabarme estaba tan nerviosa que no pude comer.

Más tarde, antes de que llegaran, me senté en silencio para poner mi intención para la entrevista.

Mi intención era mostrarme cercana, y sobretodo divertirme.

Cuando llegaron los de la televisión empezaron a desplegar todos sus aparatos mientras en mi habitación yo hablaba con la coordinadora acerca de cómo iba a desarrollarse la entrevista.

Cuando empezaron a grabar estaba muy tranquila y la verdad es que me divertí mucho.

Fue como un juego y se me pasó el tiempo volando.

Al final era cómo: ¿dónde queréis que me ponga?

Cuando terminó la entrevista fui con una amiga a celebrarlo y recuerdo que yo me sentía muy alegre y feliz.

Sentía una expansión y una vitalidad como si mis pies no tocasen el suelo.

Pero, al día siguiente….

Al día siguiente el ego, esa vocecita saboteadora que todos conocemos y a la que le rendimos pleitesía sin cuestionar sus planteamientos vino con todo el arsenal.

Ese día tenía sesión con mi propia coach y me sentía devastada.

Me encontraba realmente por los suelos, juzgandome a mi misma.

Que si era tonta, que si nadie iba a ver esa entrevista, que si de que me iba a servir, que quien me creía que era….

Cuando empiezas a prestar atención a la luz en tu mente, al menos en mi experiencia, la oscuridad, todo lo que todavía está ahí escondido en las catacumbas de nuestra mente insconsciente sale a la superficie.

Así que puede por ejemplo que hayas practicado con la lección del día recordándote que “eres la luz del mundo”, y que por la tarde te encuentres en medio de un conflicto de mil pares de narices.

O sientas en un momento determinado una gran conexión con alguien, o gratitud, sientas que tu corazón se expande, y en menos de dos minutos estés bailando con el ego de nuevo.

Esas son las resistencias a la luz de las que el Curso nos habla, resistencias que hay que observar porque son los espacios donde el miedo sigue gobernando nuestra mente.

Son los espacios que le negamos al amor y por lo tanto donde nos negamos el amor.

Cuando esto sucede, lo habitual, al menos en mi experiencia, es que además de estar en conflicto surja el pensamiento, el juicio que dice: “algo estás haciendo mal”.

No estás practicando bien.

No eres una buena estudiante del Curso.

No estás perdonando o sanando tu mente.

Pero el trabajo del Curso es precisamente ese: permitir que esas resistencias, que esas defensas, salgan a la superficie.

Así que tu deseo de despertar, tu deseo de ver algo diferente, es lo que se encuentra detrás de esos aparentes “fallos” tal como los juzga el ego.

No estás haciendo nada mal.

Has decidido que quieres ser feliz y eso implica que tienes que ser consciente de donde no estás eligiendo la felicidad sino el miedo.

Donde estás eligiendo creer al “yo pequeño” como en el ejemplo de Caruso.

Dice la frase introductoria:

Tienes, pues, dos evaluaciones conflictivas de ti mismo en tu mente, y ambas no pueden ser ciertas.

Ambas no pueden ser ciertas.

O soy el “yo pequeño“, el ego que me dice que son un cuerpo, que soy esta personalidad individual a la que llamo “yo”;

o soy el “Yo Grande“, espíritu completo e inocente, el santo Hijo de Dios, un sólo Ser unido a mi Creador.

Esas dos evaluaciones de mi mismo que responden a dos sistemas de pensamiento que no tienen nada en común, no pueden ser ambas ciertas.

Dice en el texto:

Es perfectamente obvio que si el Espíritu Santo contempla con amor todo lo que percibe, también te contempla a ti con amor. La evaluación que Él hace de ti se basa en Su Conocimiento de lo que eres, y es, por lo tanto, una evaluación correcta.

La evaluación del Espíritu Santo es la verdad acerca de nosotros.

Esta evaluación es como dice en otro apartado del Curso:

Tú eres la obra de Dios, y Su obra es totalmente digna de amor y totalmente amorosa. T-1.III.2:3

Luego dice:

Así es como el hombre debiera pensar de sí mismo en su corazón, pues eso es lo que realmente es.

Esa es la evaluación que el Espiritu Santo tiene de nosotros.

Esa evaluación “se basa en Su Conocimiento de lo que eres, y es, por lo tanto, una evaluación correcta“.

Es la evaluación que el Espíritu Santo tiene de cada uno de nosotros porque el Amor no percibe diferencias, el Amor solo ve amor, no puede ver nada más.

La obra de Dios es un sólo Ser.

Si excluyo a alguno de mis hermanos de esa unidad, me estaré excluyendo a mi mismo de ella.

Estaré negando la evaluación del Espíritu Santo y adoptando la otra evaluación que existe en mi mente, la del ego.

Así que el trabajo del Curso es observar nuestras resistencias, por ejemplo cuando leemos frases como “soy la luz del mundo”, o “la Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad”.

Esta lección especialmente era una de las que más resistencias despertaba en mí cuando empecé el estudio del Curso. No podía leerla. ¡Sentía tal enfado e ira!

Observar tus resistencias al leer este artículo.

Observar nuestras resistencias cuando vemos las noticias, cuando vemos imágenes como las de la policia de Estados Unidos y la muerte de George Floyd.

Observar el miedo.

Para el ego la evaluación del Espíritu Santo es un sacrilegio.

Esa no es la evaluación que él (el ego) tiene de ti mismo.

La evaluación que el ego tiene de ti mismo aparece en la lección 93:

Crees ser la morada del mal, de las tinieblas y del pecado. Piensas que si alguien pudiese ver la verdad acerca de ti sentiría tal repulsión que se alejaría de ti como si de una serpiente vene­nosa se tratase. Piensas que si la verdad acerca de ti te fuese revelada, te sobrecogería un horror tan grande que te apresura­rías de inmediato a quitarte la vida, pues sería imposible seguir viviendo después de haber contemplado semejante atrocidad.

Y eso es lo que secretamente todo creemos acerca de nosotros.

Continúa esta sección:

Esta evaluación tiene que estar en tu mente (la evaluación del Espíritu Santo) porque Él lo está.

Si está en tu mente puedes elegir escuchar esa evaluación y sólo esa, y como en el ejemplo de Caruso no importa lo que la otra evaluación te diga.

Tú, el tomandor de decisiones en la mente, tienes el poder de elegir donde enfocarte, que evaluación escuchar.

Luego añade:

El ego está también en tu mente porque aceptaste que estuviese ahí. La evaluación que el tiene de ti, no obstante, es exactamente la opuesta a la del Espíritu Santo, pues el ego no te ama.

El ego no te ama.

No es consciente de lo que eres.

El ego no sabe quienes somos.

El ego se engaña con respecto a todo lo que haces, especialmente cuando respondes al Espíritu Santo, ya que en esos momentos su confusión aumenta. Es muy probable, por lo tanto, que el ego te ataque cuando reaccionas amorosamente, ya que te ha evaluado como incapaz de ser amoroso y estás contradiciendo su juicio.

Esa fue mi experiencia después de ser grabada en la televisión, y es la experiencia de resistencia después de por ejemplo practicar con las lecciones.

El ego atacará tus motivos tan pronto como éstos dejen de estar claramente de acuerdo con la percepción que él tiene de ti.

Y la percepción que el tiene de ti es que eres incapaz de ser amoroso.

En ese caso es cuando pasa súbitamente de la sospecha a la perversidad, ya que su incertidumbre habrá aumentado.

Todas esas resistencias que experimentamos, y que adoptan múltiples formas, porque el ego es fragmentación y división, el Curso dice que son lo mismo:

miedo.

Puede presentarse en forma de duda, desconfianza, ira, apatía, enfado, tristeza, depresión, abuso, aburrimiento, desánimo, preocupación, culpa, verguenza, ansiedad, intranquilidad, la sensación de ser una víctima, o impotente ante lo que parece suceder.

Todo es lo mismo miedo.

Mi experiencia de miedo es debida única y exclusivamente a mi identificación errónea con la evaluación que el ego tiene de mi, con el “yo pequeño“, que no es lo que soy.

Ese ser no soy Yo.

Ese ser no es mi verdadera identidad.

Mi verdadera identidad es el “Yo Grande” que es espíritu completo e inocente.

Es la luz del mundo.
Es el júbilo de Dios.
Es perfecta felicidad.
Es santidad.
Es inocencia.
Es amor.
Es paz.

Mi verdadera identidad es el soñador del sueño, que es la evaluación que el Espíritu Santo tiene de mi mismo.

Mi identidad falsa es el personaje del sueño, que es la evaluación que el ego tiene de mi mismo.

Pero el ego no es consciente de lo que soy.

Ese “yo pequeño” no es lo que soy.

Ese ser que se enfada, experimenta miedo, se siente impotente, está enfermo, se siente triste, desanimado, se aburre, se siente cansado, se preocupa, juzga, ese ser no soy Yo.

Nada de eso guarda relación conmigo, con mi Ser.

Todo lo que ese”yo pequeño” experimenta, piensa, siente, interpreta, o juzga, no es lo que soy.

Son los pensamientos, o los sentimientos del ego, del “yo pequeño“, de la falsa identidad.

Ese ser no es lo que Soy.

Así que esos pensamientos no son mis pensamientos.

Esos sentimientos no son mis sentimientos.

Esa experiencia, no es mi experiencia.

Esa vida no es mi vida.

Es útil simplemente porque me permite darme cuenta de mis defensas al amor, de mis resistencias a la evaluación que el Espíritu Santo tiene de mi mismo.

Es mi aula donde aprendo las lecciones de perdón.

Es útil únicamante debido al propósito que ahora tiene para nosotros que es ayudarnos a despertar.

Ayudarnos a recordar.

Ayudarnos a aceptar la evaluación del Espíritu Santo.

Sólo esa evaluación puede aportarnos paz y felicidad en este instante.

Mientras estaba escribiendo este artículo se me ha venido a la mente una frase que leí hace tiempo de una monja benedictina, Macrina Wiederkehr.

Dice así:

Padre, ayúdame a creer la Verdad sobre mí mismo, por muy hermosa que sea. Amen. ❤

Ayúdame a aceptar Tu evaluación acerca de mi mismo.

Que la quietud del Cielo envuelva hoy tu corazón.

Feliz día ❤

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