Oda a la alegría

Temas: Felicidad, Relación santa, Enfermedad, Resistencia, Miedo al Amor, Sueño, Despertar del sueño, Mente/Cuerpo, Sanación, Milagro.

Género: Romance. Comedia | Enfermedad. Comedia romántica

Charlie (Martin Freeman) sufre narcolepsia, con episodios repentinos de parálisis, cada vez que experimenta emociones fuertes, en particular mucha alegría. A lo largo de su vida ha ido desarrollando una serie de técnicas para negarse a sí mismo demasiado placer y felicidad, pero todas serán puestas a prueba cuando se enamora de la despampanante Francesca (Morena Baccarin). (FILMAFFINITY)

La enfermedad es una defensa contra la verdad. UCDM

Ayer vi esta película acerca de la cual había leído en Facebook y que me ha gustado muchísmo.

La película cuenta la historia de Charlie.

Charlie tiene una enfermedad llamada narcolepsia que consiste en que cuando experimenta emociones intensas, en su caso la alegría, pierde el control de su cuerpo y se duerme.

La felicidad es por lo tanto para Charlie una amenaza a su identidad, porque en presencia de esa emoción se desmaya.

Así que Charlie se ha negado la felicidad, y ha ideado una serie de estrategias para no experimentarla, como por ejemplo ir por la calle escuchando la marcha fúnebre, o caminar con una chincheta en el zapato.

Vive una vida sin grandes emociones, trabaja en una biblioteca y es especialmente bueno consolando a la gente y escuchando sus problemas.

Toda la situación está narrada con bastante cariño y de forma amable.

En mi caso la he visto con una sonrisa y por momentos me he reído un montón, en especial en el momento de la habitación junto a Bethany.

La vida apacible y controlada de Charlie cambia cuando conoce a Francesca, y se enamora de ella.

Eso dispara todas sus alarmas y despierta todos sus miedos, sus recuerdos del pasado, de antiguas relaciones, por lo que, después de un episodio en las escaleras de casa de Francesca decide no volver a  salir con ella y dejar que sea su hermano el que la corteje.

De esta forma puede ver a Francesca sin sentirse amenazado porque en cuanto empieza a notar esas emociones de enamoramiento, alegría y felicidad recuerda que está con su hermano y se siente triste.

Así que el propósito de Charlie, como mecanismo de defensa ante lo que cree es su “problema”, es mantenerse vigilante de su mente y rechazar cualquier pensamiento de felicidad.

Y es muy bueno en eso.

Todos somos muy buenos en eso.

La mente que se ha identificado con un cuerpo se encuentra dormida soñando un sueño de separación donde se ha olvidado de quien es.

Se ha olvidado de que su única función es felicidad.

Al haberse identificado con un cuerpo, el cuerpo y su bienestar pasan a ser su prioridad, protegiéndolo de cualquier posible amenaza.

Al haberse atacado a sí misma ahora proyecta ese ataque sobre el mundo y camina temoroso de lo que pueda acontecer.

Erige defensas, establece estrategias para limitar el miedo sin darse cuenta de que al otro lado del círculo del miedo se encuentra el amor que siempre estuvo buscando.

Aunque el miedo gobierna la mente el recuerdo del amor no ha podido ser desterrado de ella, y la invitación a despertar a ese recuerdo se encuentra todavía en ella.

Nuestra vida es nuestro camino a la felicidad cuando tomamos la mano de nuestro maestro interno, de Jesús y le damos un nuevo propósito a todo lo que acontece.

Y las relaciones son el camino rápido porque nos muestran nuestras defensas, donde todavía escondemos miedo en la mente.

Donde todavía nos estamos identificando con una ilusión en lugar de con la verdad.

Nos muestran nuestros juicios, nuestros pensamientos de ataque como los pensamientos de victimismo, los pensamientos de enfermedad.

Charlie cuando nota la más leve punzada de alegría empieza a tambalearse, a perder pie y rápidamente cambia su enfoque hacia algún problema, o experimenta dolor.

Esta película me ha parecido un símbolo muy bueno del concepto de “resistencia”, del miedo al amor, donde puede verse de manera muy gráfica y con humor.

Al igual que Charlie todos tenemos miedo de la Perfecta Felicidad, del Amor Perfecto, porque en Su presencia la falsa identidad desaparece.

Esa es la razón por la que estamos tan apegados a nuestras historias, a nuestro pasado, a nuestros aparentes problemas.

En Curso dice que “la enfermedad es una defensa contra la verdad”.

Y la verdad es felicidad.

Así que la enfermedad es una defensa contra la felicidad.

Y la enfermedad es de la mente.

La enfermedad es el olvido de que soy mente, de que tengo una mente.

Soy mente tomadora de decisiones.

Y como mente tomadora de decisiones lo único que puedo hacer es “decidir”.

Sólo pudo decidir con que maestro voy a experimentar el sueño, con el maestro del ceño fruncido (como dice Kenneth Wapnick), el ego, o con el maestro de la dulce sonrisa, con Jesús.

Sólo hay dos opciones: amor o miedo.

Y de ellas sólo una de ella es verdad, la otra es una ilusión.

La elección a favor del miedo nos mantiene dormidos escuchando como Charlie la marcha fúnebre.

La elección a favor del milagro, del perdón, nos recuerda que estamos durmiendo, que somos el soñador, que no somos el sueño, lo que está representado por el himno a la alegría del final. 🙂

Es la mente la que despierta.

Y para ello no hace falta que nada cambie, porque el milagro es un cambio en la mente no en las circunstancias.

El cuerpo nunca fue el problema, sino el miedo, la inversión en el sistema de pensamiento del miedo.

Y la solución no pasa por cambiar el cuerpo, por sanarlo o porque algo sea diferente de como es.

El cuerpo no necesita cambiar, la enfermedad nunca estuvo en el cuerpo y eso se ve muy bien en esta película.

Tanto el problema como la solución siempre estuvieron en la mente.

Siempre fue un problema de identidad, de quien creo ser.

En la lección 136 (la enfermedad es una defensa contra la verdad) Jesús nos dice al hablar de nuestras defensas:

Es una decisión que tú mismo tomas, un plan que trazas, cuando por un instante la verdad alborea en tu mente que alucina, y todo tu mundo parece tambalearse y estar a punto de caer. Ahora enfermas, para que la verdad se marche y deje de ser una amenaza para tus falsos castillos.

La verdad alborea en tu mente que alucina y te asustas.

Si la verdad es espíritu, entonces regresas a tu cuerpo, te enfermas, o te centras en tus problemas, empiezas a recordar el pasado, o a idear planes de futuro para solucionar lo que crees que son tus problemas.

Empiezas a juzgar.

Si la verdad es felicidad te vuelves como Charlie hacia alguno de tus aparentes problemas, y siempre tenemos alguno a mano. 😉

Así que me siento en paz, o experimento felicidad, un momento de conexión y rápidamente el miedo hace que vuelva la atención al cuerpo de nuevo.

Es como si dijese: si soy un cuerpo, si soy un cuerpo. Ufff!!!!

Volvemos entonces de nuevo nuestra atención al ego y su plan para la salvación.

Cada vez que Charlie experimenta alegría, conexión, felicidad, se desmaya llevando la atención de nuevo al cuerpo.

Es un símbolo genial de la resistencia a la que hace referencia el Curso.

Experimenta felicidad, le entra miedo, y se duerme.

Y todo es una decisión en la mente.

Así que todo lo que experimento es mi elección.

Si experimento miedo, esa es mi elección.

Experimento miedo de forma intencional, que es lo mismo que decir que lo experimento con un propósito, y ese propósito es alejar a la verdad.

Si la verdad es felicidad lo que estoy es rechazando la felicidad.

Al elegir el miedo estoy negando el amor.

Elijo identificarme con el miedo con el propósito de seguir dormido algo que también refleja muy bien esta película con el símbolo de la narcolepsia de Charlie.

Nuestro mayor miedo es al amor.

Dice la lección 282:

Hoy no tendré miedo del amor.

Nuestro mayor miedo es a despertar, a la unión en el presente.

Es a la Redención, a darnos cuenta de que no hay ningún mundo, y por lo tanto no hay ningún “yo”.

No es de extrañar que tengamos miedo del amor porque elegir el amor es elegir en contra de nuestra individualidad.

Dice esta lección:

Padre, Tu Nombre, al igual que el mío, es Amor. Ésa es la verdad. ¿Y es posible acaso cambiar la verdad dándole simplemente otro nom­bre? El nombre del miedo es simplemente  un error. Que hoy tenga miedo de la verdad.

¿Me doy cuenta a menudo de que tengo miedo del amor?

Dice Kenneth Wapnick que cuando no estemos experimentando felicidad, cuando estamos preocupados por algo, o sentimos dolor, que nos recordemos a nosotros mismos: “Debo estar teniendo miedo del amor otra vez”.

Sin juzgarnos, sin sentirnos culpables, pero siendo muy honestos.

He elegido al ego de nuevo, tuve miedo del amor.

Tuve miedo de la verdad.

Esa es la razón por la que me encuentro así.

No es nada del mundo, es mi decisión.

Y no tengo que sentirme culpable, sólo reconocer que fue mi decisión, y que ahora puedo elegir ver algo diferente.

Puedo unirme a mi maestro interno, a Jesús en la mente y mirar todo junto con EL.

Ese es el perdón del Curso, mirar al juicio, sin juicio.

Mirar al miedo, sin miedo.

Mirar a nuestra inversión en la culpa sin sentirnos culpables por ello.

Observar al ego y lo que esa decisión nos ha traído y decir: no es esto lo que deseo.

Y elegir de nuevo.

Elegir a favor de la felicidad.

Me ha encantado esta película y no dudo de que la volveré a ver de nuevo porque es un símbolo perfecto de la resistencia, y del despertar de la mente al amor.

Que la disfrutes.

firma3

Puedes ver el trailer en este enlace: