Me siento ahora mas liviano con menos carga emocional, mas feliz, mas agradecido con Dios y con la vida , ya no culpo, ni juzgo nada ni a nadie, ya no me siento victima de nada, he dejado de llorar sin razón alguna. Muchas gracias y Dios te bendiga. Te mando un fuerte abrazo con mucho cariño.

Raymundo, México“.

(Promoción de Liberación del Corazón)

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Raymundo