Una pregunta sobre cómo perdonar

Pregunta: “Después de todo este tiempo de estudio del Curso, todavía no tengo muy claro qué es realmente el perdón. Digamos que mi mente ego etiqueta a alguien como un imbécil. Bueno, en un nivel sé que no puedo estar en lo cierto en esa evaluación — realmente no conozco a esta persona y además, no puedo juzgar a otro aunque a veces lo haga. Entonces, ¿Cuál es el siguiente paso? No sólo he hecho un juicio injusto, sino que he terminado sintiéndome culpable por ello”.

Kenneth: “Cuando se toma un minuto o dos para pensar de otra manera acerca de su juicio de otra persona, como describe en su pregunta, ha comenzado el proceso de perdón, “Una luz ha entrado en las tinieblas.” (M.1.1: 4).

El primer paso es estar dispuestos a admitir que estamos equivocados en nuestra evaluación y que hay otra manera de ver a la persona. Los siguientes pasos son estar dispuestos a dejar ir el juicio original, pedir otra forma de percibir y aceptar la nueva percepción cuando llegue a uno.

Esto no significa que ya no verá a la gente hacer tonterías. Significa que no confundirá la verdadera identidad de la persona con el comportamiento tonto, ni la condenará por ello, ni lo considerará un “pecado”.

La gente hace y dice cosas tontas; eso es un hecho.

Entonces hay dos interpretaciones: una de acuerdo con el ego, que dice que este comportamiento tonto hace a esta persona un “imbécil”; la otra de acuerdo con el Espíritu Santo (perdón), que dice que el comportamiento tonto no cambia el hecho real de que esta persona no es un “pecador” y que no merece mi condena.

Esto se aplica también al juicio contra usted mismo.

Podríamos decir que llamar “imbécil” a otra persona es un comportamiento tonto.

Esto no significa que usted sea un pecador que merece un castigo, sino que ha cometido un error y necesita una nueva percepción, una corrección, un perdón.

La culpa que parece estar al final del proceso, después de juzgar a una persona como un “imbécil”, en realidad ya estaba presente en la mente antes del “ataque”. La culpa se proyectó hacia el “imbécil” en la forma del juicio, que luego parece causar la culpa.

Este es un ejemplo de la enseñanza del Curso:

Las ideas no abandonan su fuente, y sus efectos sólo dan la impresión de estar separados de ellas. Las ideas pertenecen al ámbito de la mente. Lo que se proyecta y parece ser externo a la mente, no se encuentra afuera en absoluto, sino que es un efecto de lo que está adentro y no ha abandonado su fuente. (T.26.VII.4: 7,8,9)

El origen del proceso es un pensamiento de separación en la mente, seguido de un juicio contra usted mismo por el pensamiento, y la culpa por haberlo pensado. La culpa se proyecta luego a otra persona en forma de ataque, y luego vuelve a la mente en la forma de culpa por el ataque. Este es el pensamiento circular del juego de culpabilidad del ego.

El perdón nos pide que reconozcamos el pensamiento original y aceptemos la responsabilidad del proceso.

La forma de perdonarse por el pensamiento original de separación es ofrecer perdón al “imbécil” al verlo como no diferente de usted mismo; es decir, estar en necesidad de sanación y de corrección, y no diferente en su verdadera identidad como un santo Hijo de Dios:

No permitas que la forma de sus errores te aleje de aquel cuya santidad es la tuya. No permitas que la visión de su santidad, que te mostraría tu perdón, quede oculta tras lo que ven los ojos del cuerpo. No permitas que la conciencia que tienes de tu hermano se vea obstruida por tu percepción de sus pecados y de su cuerpo. ¿Qué hay en él que quisieras atacar, excepto lo que asocias con su cuerpo, el cual crees que puede pecar? Más allá de sus errores se encuentra su santidad junto con tu salvación. Tú no le diste su santidad, sino que trataste de ver tus pecados en él para salvarte a ti mismo. Sin embargo, su santidad es tu perdón.” (T.22.III.8: 1,2,3,4,5,6,7).

Fuente: Kenneth Wapnick (Facebook de “Alfonso Martínez“) ❤

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